El escultor madrileño muestra sus creaciones en una de las principales galerías alternativas de Copenhague
El escultor madrileño Javier Aguilera expone estos días en una de las principales galerías alternativas de Copenhague su visión de la vida moderna inspirada fundamentalmente por la cultura japonesa.
"Akira en mi cabeza", toma prestados elementos del manga y de las películas de animación japonesas, de ahí el nombre de la exposición, pero también de los videojuegos, del porno y de otros iconos de la cultura popular, con el propósito de reflexionar de forma irónica y provocadora sobre los problemas del hombre de nuestro tiempo.
"El arte europeo actual se ha vuelto más aburrido, mientras que el japonés es más chocante, muy fresco y divertido, mezclando por ejemplo lo humano con el mundo de los robots. Eso inspira parte de mi obra", explica a Efe el artista, afincado en la localidad gallega de Vigo desde hace más de una década.
Un ejemplo de la veintena de obras suyas que se pueden ver desde hoy hasta el próximo 12 de junio en la galería Poulsen es "Heidi creció", en la que muestra una versión adolescente del célebre personaje de cuento, desnuda boca abajo sobre una cama y con unos tatuajes en la espalda que representan a su abuelo despedazado por unos dragones y al pájaro "Pichí" devorado por su perro "Niebla".
La violenta escena representa la pérdida de la inocencia con la misma intensidad de los rostros derrotados de los boxeadores de "Soy un perdedor, pero está bien" o la del héroe de la Marvel "Flash" invitando a huir del estrés de la vida moderna mientras se fuma un porro recostado en "Tómatelo con calma, Flash".
El absurdo de los conflictos bélicos aparece reflejado por ejemplo en el busto de un desconcertado marino en "¿Qué pensabas que era la guerra?", mientras que "Tuve una cita con Nacho Vidal" presenta a una mujer con manchas de semen en el pelo tras encontrarse con el famoso actor porno.
"Trato de que mis esculturas cuenten algo, que no haga falta leerse un libro para entenderlas, por eso utilizo la figuración e iconos de la cultura popular", señala el autor.
El uso de resina y fibra de vidrio policromada, acompañadas por complementos como pelucas o ropa contribuyen a reforzar la sensación de realismo que impregna su obra, acorde con la visión de una galería que apuesta principalmente por el arte político, no convencional y que reta al espectador.
La muestra, que comparte espacio con otra del pintor danés Andrew Nygaard, es el resultado de una carrera autodidacta que comenzó inicialmente en la pintura y que desde hace unos ocho años se ha centrado en la escultura, la verdadera pasión de este artista.
"La escultura es más inmediata, tiene más fuerza al transmitir una idea, te permite jugar más con la realidad y es más chocante. La historia en un cuadro pierde fuerza", explica.
El realismo para este artista es ante todo "un camino para transmitir" cosas al espectador.
Su desembarco en Dinamarca se fraguó el año pasado en la feria alemana Berliner Liste, donde captó la atención de la galería danesa, que planea ahora llevar su obra a la principal feria de arte contemporáneo de Copenhague, que se celebrará en septiembre.
Las esculturas impactantes de Aguilera ya se han paseado por ciudades españolas como Vigo, Ourense, Murcia, Madrid, Marbella y Barcelona y otras europeas como Berlín, Dublín y ahora Copenhague, para la cual ha elaborado expresamente "Akira en mi cabeza".
Admirador del trabajo de artistas nipones como Takashi Murakami, Miyazaki u Otomo, Aguilera piensa a medio plazo en trasladarse por una temporada a Japón, para "empaparse" del ambiente artístico del país que ha alimentado su última obra. Copenhague, Dinamarca. EFE (El Universal)
viernes, 8 de mayo de 2009
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